sábado, 11 de octubre de 2014

El juicio de María

De un momento a otro Daniel se tiró al piso completamente emberrinchado después de que su madre no accediera a comprarle un cochecito en el supermercado, María lo tomó del brazo y lo levantó casi de inmediato, dándole una nalgada mientras exclamaba –ya no te aguanto – de pronto las luces se apagaron y se prendió un reflector que apuntaba directamente al rostro de la madre enojada,  una voz tipo big brother le dijo – María pasa al banquillo de los acusados- las luces se volvieron a prender y aquel lugar lucía más como un juzgado parecido a aquellos que salen en las películas y series gringas.

La abogada acusadora comenzó a hablar –Se le acusa a la señora por haberle dado una nalgada a su hijo, mi cliente, el día de hoy a las nueve  horas con veinticuatro minutos en un supermercado de la colonia y de haberlo ofendido  diciéndole que ya no lo aguantaba-

-¿Esto es verdad?- Preguntó la juez dirigiéndose a María quien todavía no entendía a ciencia cierta que estaba pasando –Sí así fue señora juez- respondió María.

 – Señoría- interrumpió el abogado defensor -Mi clienta actuó de manera impulsiva porque su hijo no paraba de hacerle berrinche ya que quería que le comprara un cochecito-

-Objeción su señoría-interrumpió la abogada acusadora –No era un simple cochecito, era Rayo Mqueen modelo 2014 edición de colección con lucecita integrada, una pieza única y difícil de conseguir hoy en día y mi cliente la necesitaba--¿Necesitaba?-preguntó extrañada María –No necesitaba ese juguete ¿Sabe cuantos cochecitos tiene en su cuarto?–-Sí señora- contestó la abogada acusadora- Uno menos de los que pudo haber tenido de haberle comprado esa pieza única-

-Señoría –interrumpió el abogado defensor – mi clienta estaba muy cansada, no durmió una noche anterior al delito por bajarle la fiebre a su hijo, se paró a las seis de la mañana para preparar el desayuno de Rodrigo su otro hijo y sacar su uniforme,  lo alistó, vistió a Daniel lo subió al coche para dejar a su otro hijo a la primaria y de ahí se dirigió al súper donde pasaron los hechos-

 –Así es- agregó María- además soy traductora y dos noches antes tampoco dormí por corregir un trabajo, créame su señoría actúe mal y lo sé,  estaba desesperada de que no me obedeciera-

-¿Desesperada?- interrumpió la abogada acusadora – entonces afirma usted que nunca leyó el libro “Hijos desobedientes padres desesperados” de Rocío Ramos – -Sí si lo leí-contestó María -y me ha servido para convivir con mi hijo en días difíciles

-Ayer era un día difícil y parece que no recordó nada- afirmó la abogada acusadora ¿Ha visto usted a la nanny 911? Preguntó –Si claro que la he visto abogada y he seguido varios de sus consejos- afirmó María – Ah sí- contestó al abogada -pues parece que ayer no fue así, dígame una cosa ¿Ha visto Buenos hijos excelentes padres con Martha Llano?Si de hecho mandé mi video y me dio varios consejos- respondió María –Consejos que por lo visto no aplicó ayer- agregó la abogada acusadora.

-Que parte no entiende de que estaba cansada, soy un ser humano pegarle a mi hijo me dolió más a mi y me dolió en lo mas profundo de mi alma,  no fue algo premeditado ni actué de mala fe-

De pronto la juez interrumpió – es hora de dictar la sentencia – María interrumpió -Antes su señoría permítame hacerle una pregunta a la abogada acusadora ¿Es usted madre? – -No- respondió la abogada – Lo supuse-diciendo esto volteó a ver a la juez y se dio cuenta que su rostro era idéntico al suyoY a ti – dijo dirigiéndose a la juez – estás despedida, me tienes hasta la madre y como estás despedida no puedes dictarme ninguna sentencia- y diciendo esto tomó a su hijo lo metió al carrito del súper y le dijo –Hijo no debí haberte pegado, mami esta cansada porque como sabes ayer no durmió y tiene muchas presiones, vamos  a casa y diciendo eso se dirigió a la caja.

Hoy mi mujer maravilla son todas aquellas mujeres que han decidido dejar de juzgarse a si mismas despidiendo a ese juez que vive en su conciencia, aquella mujer que se prepara pero que sabe que la teoría no es nada comparada con la práctica y que cada hijo es único e irrepetible. Hoy mi mujer maravilla son todas aquellas que reconocen que su condición de seres humanos las hará cometer errores, pero que aprenden de ellos y que están en una constante lucha por ser mejores mujeres, madres y seres humanos día a día. Hoy mi mujer maravilla es aquella que deja de juzgar a las demás  es compasiva y empática. Hoy mi mujer maravilla eres tú que haces el favor de leer esta columna cada semana, para ti infinitas gracias.

3 comentarios:

  1. me encantó la columna y que razon tienes en que debemos dejar de ser duras con nosotras y con las demás, como mujeres y madres tenemos que ser mas solidarias y apoyarnos en este camino tan dificil pero tan maravilloso.

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  2. Gracias Leslie! Totalmente de acuerdo... Es un camino difícil y maravilloso

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  3. Muy bueno. Una vez escuché decir que la mejor madre es sorda.

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