Probablemente
lo primero que evoca nuestra mente al mencionar el nombre de mi columna “Mujer es maravilla” es a Lynda Carter en su
famoso papel de WonderWoman o mujer maravilla. Imagínense que tan maravilloso
papel hizo esta mujer interpretando este personaje y que tan fuerte fue el
impacto que treinta años después de terminar su papel, los productores siguen
tratando de encontrar a la candidata ideal para darle vida nuevamente a “La
mujer maravilla”. Y así como ellos están
buscando a su candidata ideal, nuestra candidata ideal para ser la mujer
maravilla somos o deberíamos ser nosotras mismas. Y ¿Por qué les digo esto? Por que aunque no
tengo el placer de conocerlas sé que todas y cada una de las mujeres que
habitamos esta tierra ganamos nuestro primer IRONMAN antes de nacer.
Sencillamente para que ustedes y yo estemos hoy aquí… tuvimos que haber ganado
una carrera a mas de doscientos millones de espermatozoides, eso supera la
población actual total de nuestro país.
Nuestra
carrera duró entre media hora y cinco días.
Así que fue una carrera de velocidad y resistencia. Solo había un
trofeo, no había ni segundo ni tercer lugar (salvo algunas excepciones) Competíamos
con hombres y mujeres. Además de todo era una carrera de obstáculos. El primer
obstáculo que vencimos fue el PH de nuestra mamá, el cual mermó a varios de
nuestros compañeros, y como si esta carrera no fuera cansada llegó un ejercito
de glóbulos blancos y devoró a otros tantos. Los que seguían vivos junto con
nosotras tuvieron que atravesar una pared espesa, extremadamente espesa, como
si ahorita nos pidieran que atravesáramos diez kilómetros de gelatina, y así
fuimos llegando a la trompa de Falopio ¿Cuántos espermas de los más de
doscientos millones que iniciamos en el disparo de salida creen que ya
quedaban? Pues ya solo éramos nosotras y unos miles más. Muchas ya habían
quedado en el camino, confundidos, exhaustos, muchos se habían dado por vencidos,
en fin la carrera continúa y de pronto el trofeo, el óvulo ya está a la vista,
aquí ya no quedábamos ni cien y ante
nosotros estaba la otra parte de nuestro ser atrayéndonos con calorcito, con
ese sex appeal que nos caracteriza a las mujeres y fuimos selectivas con los
que llegaron primero y solo dejamos entrar a uno. La gran verdad es que nuestro
primer IronMan lo hicimos antes de nacer… Creo que nos merecemos un aplauso…
Nacemos
y a la primer persona que conocemos es una mujer… una mujer que sea como sea o
haya sido como haya sido… ES MARAVILLOSA
por el simple hecho de habernos dado la vida- Si alguna me dirá es qué no
conoces a mi madre- Como sea nos dio la vida y eso es un milagro. Además si tomamos en cuenta que las mujeres
nacemos con los óvulos que vamos a tener en toda nuestra vida, una parte de
nosotros ya vivía desde que nuestra madre estaba en el vientre de su madre.
¿En
qué momento mujer olvidaste que tu nacimiento fue un triunfo? ¿En que momento
olvidaste que eres un ser maravilloso? Es
que estoy gordita, tengo la nariz fea, me salió un grano, tengo celulitis, soy
una neurótica…. ¿Qué otras frases tan “motivantes” como éstas nos decimos a
diario? Lo primero que deberíamos hacer al levantarnos es dar GRACIAS, gracias
a la vida, a tu DIOS, a ti misma… Gracias por que estoy viva…y ¿Saben que es lo
segundo, lo tercero, lo cuarto que debemos hacer? Seguir dando gracias…sí todo
lo que nos rodea lo vemos como un milagro, como una oportunidad, vamos a dejar
de ver nuestra celulitis y vamos a empezar
a vernos con cariño, a ver nuestras fortalezas y cualidades, a vernos
maravillosas y a hacer algo para estar maravillosas. Hoy quise revelarte esta
gran verdad que tal vez ya sabías pero probablemente habías olvidado. Cada vez
que el camino se ponga difícil recuerda que antes de nacer ganaste tu primer
Ironman y di SI PUEDO porque soy mi
mejor candidata para el papel de MUJER
MARAVILLA en lo que me resta de vida.
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