Mi nave aterrizó en
un planeta completamente nuevo para mi, era un planeta donde todos los seres
estaban descalzos, pasé varios días ahí, viendo pasar a estos seres de un lado
a otro, unos parecían amigables, otros no tanto así que mejor guardé mi
distancia, a los siete días comencé a
entender su idioma y me dí cuenta que la gran mayoría se la pasaba
quejando, mi poco dominio del idioma no
me daba para entender con exactitud el motivo de sus quejas, pero al ver el
piso irregular y verlos a ellos descalzos mi lógica me llevó a pensar que lo
que les molestaba era precisamente el estar descalzos, encuesté a varios de
estos seres vivos y concluí que efectivamente era el hecho de estar descalzos
lo que tanto les molestaba y lo que los hacía quejarse tanto.
Mi mente
brillante me hizo pensar en una solución que ejecuté inmediatamente, les regalé
zapatos de mi planeta a todos, súper cómodos, los seres más ancianos se
resistieron en un principio pero al final de cuentas se los pusieron, las
hembras tardaron mucho en decidir el color de su elección, los jóvenes se los
colocaron y en un par de horas ya sabían usarlos bien y los pequeños sabían
usarlos a la perfección casi desde el instante en que se los colocaron, todos los
habitantes estaban contentos, yo me sentía como un Dios, sin embargo este sentimiento me duró solo un
par de horas, ya que los habitantes de aquel planeta llamado Tierra no tardaron
en encontrar otro pretexto para seguirse quejando.
Y así concluye este breve
cuento, yo al igual que ustedes hice mi lista de propósitos de año nuevo, como
buena habitante de este planeta maravilloso llamado tierra suelo quejarme más
de la cuenta, es decir a veces presto importancia a cosas irrelevantes o dejo
de ver el lado positivo, siendo que en casi todo lo hay. Los mexicanos sobre
todo ponemos muchos pretextos y adoptamos el complejo de víctimas culpando a
nuestros padres, al gobierno, al vecino, etc… Yo te invito a que este 2015
vivamos con plenitud y disfrutemos la maravilla de estar viv@s, quejándonos
menos y actuando más, reflexionando que puedo hacer yo para mejor mi mundo y
por ende mi entorno, porque recordemos que cuando cambiamos internamente, el
mundo cambia a nuestro alrededor.
Ser feliz es una actitud, no un estado de
poca gente con zapatos, la felicidad es un viaje no un destino, te invito a vivirlo con toda la fuerza de tu
corazón y que se lo transmitamos a nuestro seres queridos.