lunes, 8 de septiembre de 2014

Homosapiens sapiens conectadus

Hace unos momentos imaginaba una posible plática entre Jordi (mi hijo) y yo en unos seis años en uno de tantos regresos de la escuela a la casa.

30 de abril de 2020

Jordi llega contento a casa con una bolsa de dulces que parece interminable. La fecha y el detalle de los dulces me hace recordar aquel treinta de abril en el que por alguna razón mi mamá llegó dos horas tarde por mi al colegio.

-¡Ah! como me hizo más corta la espera la típica bolsa de dulces que te dan el día del niño en la escuela- Comenté en voz alta

-¿Cuándo?- Preguntó Jordi

-Uy mi amor hace muchos años, imagínate yo tenía tu edad y por alguna razón a mi mamá se le hizo tarde, yo la verdad estaba preocupada porque no era algo que pasara a menudo pero me quedé esperando mientras comía mis dulces.

-¿Y por que no le llamaste por teléfono? -Preguntó Jordi intrigado

-No recuerdo que hubiera un teléfono público cerca- contesté pensativa

-¡Un teléfono público! ¿Qué es eso? -Preguntó aún mas intrigado

-Un teléfono público eran unas cabinas sostenidas de un poste y en estas cabinas habían unos teléfonos rectangulares como del tamaño de ese cuadro- decía mientras señalaba- y le metías monedas o metías una tarjeta, en algunas calles todavía encuentras algunos aunque ya no funcionan.

- Yo lo que quise decir es ¿Por qué no le llamaste por tu smartphone?

-Ay amor, los smartphones, incluso los celulares no existían.

- ¡Que! -Exclamó muy asombrando –Y por lo tanto tampoco tenías Internet, ni Facebook y no podías escribir recaditos en Twitter ¿Y cómo mandabas las tareas al profe? Órale ma eran una especie de seres humanos desconectados… y bueno ¿Cómo se comunicaban si vivían prácticamente incomunicados?

-Créeme hijo nos comunicábamos más.


No hay comentarios.:

Publicar un comentario