Hace algunos días leía el libro sobre la intuición
llamado BLINK del autor Malcom Gladwell en donde menciona entre otras cosas que
el poder de saber algo en los primeros dos segundos, es decir el poder de la
intuición no es un don otorgado mágicamente a unos cuantos afortunados, es una
capacidad con la que todos nacemos y podemos cultivar a nuestro favor.
Y es precisamente por la intuición que los animales saben
qué comer y qué no comer e inclusive cómo comer cuando están enfermos, cuando
están en la etapa de reproducción y también adecuándose a las diferentes etapas
del año ¿Qué pasa con el hombre? ¿Acaso la madre naturaleza no nos dio el don
de la intuición? Por su puesto que sí, inclusive nuestros antepasados así se
alimentaban, guiándose por su intuición, escuchando su cuerpo y consumiendo lo
que la tierra les ofrecía según la época del año y región donde vivían. La
naturaleza es tan sabia que ofrece a los seres vivos los alimentos con los
nutrientes necesarios para sobrevivir según el clima al que se verán expuestos.
Entonces ¿Por qué el ser humano perdió esa intuición alimenticia? Nuestra
habilidad para transportar y procesar alimentos actualmente es enorme,
prácticamente podemos consumir cualquier alimento del mundo en cualquier parte.
Somos capaces de llenar enormes supermercados con productos, no con alimentos.
Encontramos “alimentos” en cajas brillantes, con dibujos y una serie de
estímulos visuales que nos seducen para adquirir productos que están llenos de azúcar,
grasas y aditivos que lejos de nutrirnos nos hacen daño, a veces incluso de
manera imperceptible. y es aquí en medio de
esta gama de productos donde nuestra intuición se ve bloqueada y hoy ya
no sabemos “Por intuición” que comer. Te voy a demostrar como la intuición
sigue viva en ti
¿Regularmente tienes algún antojo? Ya va a ser hora de comer y
tu cuerpo te dice… quiero un refresco, te sientes cansado y tu cuerpo te dice…
quiero un Snickers… ¿Estás seguro que eso te está pidiendo tu cuerpo?
Atención
tu organismo tiene sed y a la vez está requiriendo algo dulce, no te está
diciendo quiero un refresco, porque eso es algo que aprendió a pedirte a través
del tiempo cuando tu lo educaste para
que así fuera. Es normal sentir deseo de comer algo dulce porque talvez tu
cuerpo necesita energía. Y recordemos que el azúcar es digerida , se convierte
en glucosa y la glucosa es combustible para nuestro cuerpo. En lugar de tomar
un refresco toma un vaso de agua y consume alimentos dulces por naturaleza, eso
es lo que hacían nuestros antepasados.
Y la diferencia será que estos alimentos
dulces por naturaleza además del azúcar tendrán fibra y nutrientes necesarios
para que tengas una buena salud. Mi
profesor Joshua Rosenthal define al cuerpo humano como una máquina biológica
que nunca comete errores, así que dale gracias a tu cuerpo por tener antojos
porque son un indicativo de que algo te está haciendo falta, pero tomate un
tiempo para respirar y tomar una decisión conciente antes de llevar algo de tu
plato a la boca, o la boca de tus hijos.
Ayúdale a tu intuición y a la de tus
hijos a no ser presa de las adicciones, como lo es la adicción al azúcar,
teniedo a la mano snacks saludables, zanahorias con chile y limón, barras
orgánicas de amaranto, incluso si tu deseo de azúcar es mucho puedes comer una
fruta endulzada con un poco de miel de abeja, reeduquemos nuestro cuerpo,
dejemos que esa intuición que por naturaleza se nos dio aflore por el bien de
nuestra salud y la de nuestros hijos.
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