sábado, 10 de enero de 2015

El planeta donde todos andaban descalzos

Mi nave aterrizó en un planeta completamente nuevo para mi, era un planeta donde todos los seres estaban descalzos, pasé varios días ahí, viendo pasar a estos seres de un lado a otro, unos parecían amigables, otros no tanto así que mejor guardé mi distancia, a los  siete días comencé a entender su idioma y me dí cuenta que la gran mayoría se la pasaba quejando,  mi poco dominio del idioma no me daba para entender con exactitud el motivo de sus quejas, pero al ver el piso irregular y verlos a ellos descalzos mi lógica me llevó a pensar que lo que les molestaba era precisamente el estar descalzos, encuesté a varios de estos seres vivos y concluí que efectivamente era el hecho de estar descalzos lo que tanto les molestaba y lo que los hacía quejarse tanto. 


Mi mente brillante me hizo pensar en una solución que ejecuté inmediatamente, les regalé zapatos de mi planeta a todos, súper cómodos, los seres más ancianos se resistieron en un principio pero al final de cuentas se los pusieron, las hembras tardaron mucho en decidir el color de su elección, los jóvenes se los colocaron y en un par de horas ya sabían usarlos bien y los pequeños sabían usarlos a la perfección casi desde el instante en que se los colocaron, todos los habitantes estaban contentos, yo me sentía como un Dios, sin embargo este sentimiento me duró solo un par de horas, ya que los habitantes de aquel planeta llamado Tierra no tardaron en encontrar otro pretexto para seguirse quejando.



Y así concluye este breve cuento, yo al igual que ustedes hice mi lista de propósitos de año nuevo, como buena habitante de este planeta maravilloso llamado tierra suelo quejarme más de la cuenta, es decir a veces presto importancia a cosas irrelevantes o dejo de ver el lado positivo, siendo que en casi todo lo hay. Los mexicanos sobre todo ponemos muchos pretextos y adoptamos el complejo de víctimas culpando a nuestros padres, al gobierno, al vecino, etc… Yo te invito a que este 2015 vivamos con plenitud y disfrutemos la maravilla de estar viv@s, quejándonos menos y actuando más, reflexionando que puedo hacer yo para mejor mi mundo y por ende mi entorno, porque recordemos que cuando cambiamos internamente, el mundo cambia a nuestro alrededor. 


Ser feliz es una actitud, no un estado de poca gente con zapatos, la felicidad es un viaje no un destino,  te invito a vivirlo con toda la fuerza de tu corazón y que se lo transmitamos a nuestro seres queridos.

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