Y
llegó el día tan esperado, el 3 de diciembre de 2009 entré a la sala de partos,
una enfermera muy amable me recibió y me dijo –Señora lo siento mucho, el pudor
no puede pasar- al poco rato nació el bebé más maravilloso del mundo y me lo
entregaron – Aquí tiene- me dijo el doctor - la responsabilidad más grande de
su vida- De pronto se me salió el corazón –Agárrenlo- dijo una astuta enfermera y me lo regresaron a
tiempo, seguía palpitando a mil por hora como la primera vez que te enamoras
perdidamente de alguien, mis ojos y sus pequeños grandes ojos se conectaron con
una fuerza inexplicable, mientras tanto yo seguía dándole a los doctores una
cara que no suelo darle al mundo –Ya tenemos la placenta- dijo uno de los
doctores ahora nada más falta sacar a la señorita- comentó uno de ellos-
Tardaron un par de minutos más y salieron, después me llevaron a recuperación y
luego al cuarto, ahí pasé dos largos días antes de que pudiéramos irnos a casa.
Ese día nos entregaron a nuestro bebé y cuando estábamos a punto de abandonar
la habitación, mi esposo me preguntó intrigado -¿La señorita viene con
nosotros?-Pues claro- le respondí – Es mía- mi esposo se quedó pensando
mientras la miraba con detenimiento - ¿Estás segura? A mí me parece que no le
caes muy bien- agregó – Eso es seguro, desde que la conocí no ha dejado de
hacerme sentir mal- comenté -¿Y aún así te la quieres llevar?- volvió a
preguntar – No, no quiero, pero siento que debo llevarla, no se ha despegado de
mi desde que nació Jordi- le respondí – Insisto creo que vivirás mejor sin
ella- agregó mi intuitivo marido – De acuerdo dejémosla aquí sentadita, no
faltará quien si se la quiera llevar a su casa y vivir con ella el resto de su
vida- Y fue así como mi esposo, Jordi y yo decidimos salir del hospital sin
culpa, nos fuimos llenos de ilusión por formar una nueva familia, con mucho
amor sabiendo que a pesar de que habría momentos difíciles en la educación y
formación de nuestro hijo, esa negra señorita no nos serviría de nada.
Es
extraordinariamente difícil educar y formar a un hijo, lo sabemos los que somos
padres, queremos actuar de la mejor manera en pro de un buen desarrollo de
nuestros hijos en todos los aspectos,
pero somos seres humanos y como tales cometemos errores, pero créanme
“la culpa” es un gran enemigo de la educación, si decidiste en algún momento de
la vida adoptar a esta señorita, estas a tiempo de regresarla, de echarla a la
calle, sentir culpa no sirve de nada, aprender de nuestros errores si. Actúa
con amor cuando se trate de educar a tus hijos y así si te equivocas te quedará
el consuelo de haber tenido la mejor de las intenciones.
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